¿Que se siente en hipnosis?

Cuando se lleva años induciendo al trance a las personas, finalmente se observa que las manifestaciones “distintas” que estos dicen experimentar, son muy diversas. Algunas de ellas son comunes y conocidas, pero hay un grupo de experiencias, dentro del trance, no tan comunes y algunas de ellas curiosas.
Las más habituales se refieren a la distorsión temporal, y a las sensaciones corporales inusuales, bien de liviandad o bien de pesadez muy intensa

En el caso de la distorsión Temporal, suele ser un indicador fiable de trance, los sujetos viven la sesión como si hubiera sido muy corta por lo general, el sentido del tiempo se trastoca, y suelen sorprenderse cuando miran el reloj y observan que lo que ellos creyeron que había durado 15 minutos, fueron en realidad 30 o 45 minutos. El sujeto hipnotizado casi nunca es capaz de tener una noción real del tiempo transcurrido, una vez acaba la sesión.
En cuanto a las “sensaciones” musculares, es habitual sentir una relajación absoluta en todo el cuerpo (asociada a la emisión de ondas alpha), pero unida por lo general a sensaciones de liviandad (Sentía que mi cuerpo flotaba…) o de pesadez en la que a la persona experimenta la sensación de hundirse físicamente en el lugar que ocupa. Algunas personas experimentan una sensación de dispersión, es decir como si su cuerpo estuviera fragmentado, desarticulado por completo… y los miembros no estuvieran en su sitio.
En ocasiones se tiene la sensación de no saber con exactitud la localización de algún miembro, por ejemplo no estar seguro si la mano esta sobre la pierna o reposando justo al lado.. Si estas sensaciones musculares no se producen espontaneamente, resulta muy sencillo provocarlas mediante sugestion.

Algunas personas (pocas afortunadamente), viven la experiencia en un estado un tanto cataléptico… justamente al revés de vivir el trance como algo relajante y calmado, parecen vivirlo de un modo tenso, Algunos de sus musculos, especialmente los fáciales y las manos adoptan tensiones y rigideces muy fácilmente observables. Curiosamente una vez salen del trance, declaran haberlo vivido satisfactoriamente y por lo general no recuerdan sus estados de tensión.
Las sensaciones de tipo ocular son diversas y no tan observables, pues por lo general, las personas viven el trance con los ojos cerrados.
Por ejemplo la entrada en trance, provoca en algunas personas un temblor en los parpados que puede durar algunos segundos, esto es observable fácilmente. En mi opinión dicho temblor es un signo claro de que el sujeto, puede aceptar con facilidad un estado sonambulico.
Tambien ocurre comúnmente, que el sujeto gira, durante el trance sus globos oculares hacia arriba, algunas personas a pesar de no tener totalmente cerrados los parpados, carecen de visión, pues sus ojos están en blanco.

Aunque tampoco es observable, la mayoría de las personas muestran una dilatación de las pupilas notable en trance. En ocasiones algunos sujetos abren los ojos espontáneamente durante la sesión, y se quedan con la mirada perdida.., el trance continua pero el sujeto tiene los ojos abiertos, en dichos casos basta con cerrarle de nuevo suavemente los parpados a la par que le impartimos sugestiones de relax y de profundización
Tambien es común, durante el trance, en la mayoría de personas, el aumento en el rendimiento de sus sentidos, su vista mejora, su audición es mucho mas fina…su olfato mucho mas agudo..los ritmos cardiacos y respiratorios descienden, en ocasiones hasta cotas muy bajas, y la respiración en el sujeto se inicia en una zona mas profunda.

En algunos sujetos de piel muy blanca puede aparecer una especie de rubor en las mejillas, que suele mantener se mientras se mantienen el trance.

En grados profundos, algunos individuos cambian de posición por su propio criterio sin orden previa, sin que eso signifique perdida de profundidad en el trance.

En los aspectos emocionales, es frecuente observar una especie de regresión temporal espontanea que hace que los individuos hablen o se comporten de un modo mucho mas infantil de lo que deberían, atendiendo a su edad biológica.

Tambien se experimenta en ocasiones una descarga emocional súbita, en la entrada del trance, aunque no forzosamente las lagrimas que suelen acompañar esa manifestación, indican que el sujeto este pasando por una mala experiencia

En definitiva, hay muchísimas manifestaciones y comportamientos durante el trance que varian en intensidad y en frecuencia, según los perfiles emocionales del sujeto.

La observación atenta de estos síntomas resulta muy interesante.
Pedro Alcaraz