Me Puede Ayudar la Hipnosis?

La hipnosis, en cualquiera de sus formas, soluciona o modera un sinfín de dificultades tanto fisicas como conductuales, todos hemos visto espectaculos de hipnosis en que el hipnotizador se rodea de misterio y de una cierta “aura” de poder, consiguiendo de las personas reacciones asombrosas.

La realidad es que la hipnosis es mucho mas que lo que observamos en esos espectaculos, es una poderosa herramienta, que podemos aplicar a casi cualquier actividad humana.
La hipnosis no es un estado sino una técnica que nos lleva a conseguir alterar, de un modo controlado, parcelas de ese trabajo colosal que realiza nuestro cerebro cada instante a lo largo de nuestra vida.
Quizás no sepa nada de la hipnosis, pero puede estar seguro, todos podemos estar seguros que esos estados forman parte de nuestra actividad diaria de un modo espontáneo y atendiendo a las necesidades diversas de nuestra vida.

¿Que siente cuando en una tarde aburrida de invierno, su mirada queda presa de la luz que penetra por la ventana y durante instantes, queda extasiado, con la mente vagando quizás por lugares que ni siquiera puede recordar cuando cualquier sonido o una llamada, le apartan del embrujo?

Podríamos hablar horas y horas de experiencias que aun siendo extraordinarias las consideramos vulgares porque algo en nuestra mente las acepto como naturales sin comprender siquiera que rompían las reglas de la conciencia lógica. Cuantas veces ha estado buscando algo que tenía ante si, y sencillamente era usted ciego a esa realidad, Si esta ahí deberíamos verlo siempre, dicta nuestra razón…

Afortunadamente, cada día, a pesar de la limitación que supone analizar la mente disponiendo como herramientas tan solo la misma mente. estamos mas cerca de comprender muchos de los procesos y razones del funcionamiento de nuestro cerebro, de nuestro comportamiento y de nuestras emociones.
Oh… el subconsciente.. vaya… otra cosa de la que todo el mundo habla…. “Te traiciono el subconsciente..” nos dicen…cuando se nos escapa una sonrisa o un gesto de desagrado, no voluntarios, ante cualquier situación, ¿tenemos un enemigo interior? no… no en absoluto…. toda la maravillosa maquina que hace funcionar a nuestro cuerpo, trabaja para nuestro bienestar. Otra cosa es que lo logre, pero la intención siempre es la de conseguir lo mejor para nosotros, es decir ser felices.

El subconsciente parece ser pues una funcionalidad que abarca muchísimas tareas, algunas de ellas, asombrosamente complejas, otras de ellas tan básicas como silenciosas. y tan solo una pequeña porción de ellas… una ínfima parte de todo ese trabajo, se desvela a nuestra conciencia. ¿Para que tiene que saber nuestro consciente que proceso se debe realizar para regular la temperatura de nuestro cuerpo, cuando estamos en un ambiente frío?, al consciente le basta con constatar que estamos temblando y ni tan siquiera puede impedir el proceso.

Creemos ser los dueños de nuestras decisiones, pero en su totalidad, estas dependen de procesos ocultos a nuestra conciencia. La simple carencia de azúcar en algún órgano interno, puede desencadenar el deseo de comer un helado o un chocolate. Me apetece un helado!… decimos. así es como creemos decidir en nuestro mundo diario, aunque tan solo estamos respondiendo a un programa cuidadosamente diseñado, nuestra limitada conciencia lo único que tiene que saber es donde se encuentra la tienda de helados mas cercana.

El consciente es pues otra funcionalidad, quizás dependiente del subconsciente, limitada, analítica y mucho mas interesada en los procesos externos a nosotros que en los internos. quizás por eso no deba saber mas de lo que sabe, quizás esa sea la razón por la que muchas veces no nos comprendemos ni tan siquiera a nosotros mismos.

¿Y que tiene que ver la hipnosis en todo esto?, se preguntará. bien.. no se impaciente, como vera… la capacidad de manejar los contenidos subconscientes a través de nuestra voluntad o de nuestra conciencia, es muy limitada, y cuando lo hacemos, lo hacemos por repetición, autosugestionándonos no siempre del modo mas positivo. Así las cosas, el consciente que es una herramienta eficaz para manejar nuestra relación con el entorno, se convierte en una especie de bloque monolítico que nos impide dialogar directamente con esa otra parte de nosotros tan importante.

El consciente analiza y compara para servir a nuestro instinto básico de supervivencia, aprende de la experiencia y va coleccionando para nosotros durante toda la vida, hábitos de respuesta ante situaciones comunes, que nos “preparan”, en teoría, para responder de un modo positivo antes las situaciones que se nos puedan presentar (A ese conjunto de respuestas las llamamos “nuestra personalidad”).

Eso sería fantástico, a no ser por un pequeño detalle… Todo en este universo esta en constante cambio, incluyéndonos a nosotros mismos. eso hace que dos situaciones distanciadas en el tiempo puedan parecerse, pero a bien seguro no sean iguales, y por tanto podemos dar respuestas erróneas aun y cuando contemos con nuestra experiencia. Respondemos al presente como si fueran acontecimientos pasados, es un poco burdo, pero no tenemos mejor opción.

La única forma por tanto de alcanzar la armonía con nuestro entorno, es pues la adaptación, y la adaptación requiere huir de conceptos monolíticos, de verdades absolutas.

A veces nuestra funcionalidad consciente impide que esa adaptación sea lo fluida que debería ser, y eso provoca, dolor, frustración y un sinfín de malestares a los seres humanos, es entonces cuando se hace imprescindible el conocimiento y el uso de técnicas de crecimiento personal, que nos abran un puente a la comunicación con nuestro subconsciente , que nos permita realizar rápidamente las adaptaciones precisas y positivas para cada uno de nosotros.

Pedro Alcaraz

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